
Folklorico
Mi camino en la danza comenzó como una travesura de infancia; era la excusa perfecta para escapar de las aulas y sumergirme en los festivales escolares. Lo que empezó como un juego, se transformó en pasión al mudarme a California. Bajo la guía del maestro Elías Andrade, el baile dejó de ser una actividad escolar para convertirse en amor puro, llevándome a recorrer escenarios por todo el estado junto a grandes amigos.
Tras un tiempo de silencio, la vida me trajo de vuelta al zapateado a través del Ballet Folklórico Aztlán de CSUN. Allí, mi amor por el arte revivió con más fuerza que nunca. Bajo la mentoría del maestro José López en el grupo Cuauhtli, recorrí EE. UU. compartiendo escenario con el IIDDMAC, sino que encontré la inspiración para dar vida a mi libro de arte.
Hoy hago una pausa para cuidar de mi salud, pero mi espíritu sigue bailando. Guardo conmigo el eco de cada gira y la esperanza de volver pronto a los escenarios, listo para entregar el alma en un son calentano, una polka o un huapango.
A continuación, te dejo una minigaleria de mi en el escenario:
























