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Brujas

Luz De Luna
Cuentan en el pueblo que, al filo de la medianoche, sombras vestidas de blanco emergen entre las tumbas. No son solo leyendas; son rituales y danzas que desafían el silencio del camposanto. Lo más inquietante es que los rostros bajo esos mantos pertenecen a vecinas conocidas, mujeres que caminan entre nosotros de día, pero que al caer el sol, revelan su verdadera naturaleza ante los ojos de quienes se atreven a mirar.

Paseo Nocturno
Bajo el resplandor de la luna llena, la silueta más icónica del folklore cobra vida. Una representación de la bruja tradicional en su viaje nocturno, surcando los vientos sobre su escoba. Un homenaje a las leyendas que han poblado nuestra imaginación por generaciones.

Hilo De Sangre
En los rincones más profundos del pueblo se susurra una advertencia: los niños sin bautizar son el blanco de un hambre antigua. Se dice que las brujas acechan desde las ventanas, invisibles en la noche, extrayendo la esencia vital de los pequeños a través de sus narices. Un 'hilo de sangre' que marca el paso de lo oscuro por el hogar.

Bola de Fuego
No son estrellas fugaces, sino voluntades antiguas que arden en la oscuridad. Esta obra captura la metamorfosis de la bruja en bola de fuego, un fenómeno que surca los cielos nocturnos desafiando las leyes de la naturaleza y sembrando el temor entre quienes miran hacia arriba.

Familiar
Espíritus antiguos atrapados en piel y pluma. El familiar cambia de piel según la necesidad de su señora: ojos de gato para la noche, alas de cuervo para el viento. Esta pieza rinde homenaje a esos fieles acompañantes que son, al mismo tiempo, protectores y mensajeros de lo invisible.

Metamorfosis
En el norte de México, el graznido de una lechuza en la oscuridad no siempre es un ave. Se cuenta que las brujas poseen el don de la transmutación, despojándose de su piel humana para vestir plumas y garras. Bajo esta forma, vigilan desde las alturas, ocultas a plena vista entre las ramas de los mezquites, esperando el momento preciso para actuar.

Mirada
Recuerdo que un día, mientras acompañaba a mi abuela a dar de beber al caballo, nos cruzamos con una mujer. Tras saludarla, mi abuela me confió un secreto que nunca olvidé: las brujas no miran como nosotros. Su mirada es distinta, profunda y salvaje, como la de un animal. Es en los ojos donde revelan su verdadera naturaleza, una señal sutil pero infalible para quienes saben observar.

Retorno
En los pueblos se cuenta que el bosque no solo oculta árboles, sino secretos que transforman el alma. Existe la historia de mi bisabuelastra, quien, como otros, se adentró en la espesura para regresar mucho tiempo después siendo una persona distinta. Se dice que quienes se pierden en el monte no siempre están solos; regresan con comportamientos extraños y dones que no pertenecen a este mundo. Es así, entre el aislamiento y lo sobrenatural, donde nacen las verdaderas brujas.
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